MINIMAL DESIGN FOR MAXIMUM IMPACT
- Julieta Tarela

- 23 abr 2020
- 3 Min. de lectura
¡Hola!
Quienes me conocen saben que soy una enamorada del estilo minimalista porque creo que vivir con menos es más. Y, más allá de que se ha vuelto una moda que pisa fuerte en estos días, tiene un trasfondo hermoso para conocer.
La filosofía minimalista hace referencia a un estilo de vida sencillo, austero y modesto tomando como referencia la disciplina helenística basada en la moderación y el desapego con lo material. Es decir, busca llevar una vida más plena dando prioridad a las experiencias sobre los bienes materiales, y al presente sobre el futuro.
“Es el arte de tener menos para vivir mejor”.
Ahora bien, esto no quiere decir que para ser felices y llevar una vida plena debamos tener lo mínimo indispensable o dejar de lado aquellos gustos que nos hacen felices. Lejos de eso, busca aprender a valorar y decidir qué es lo importante para uno, sin aferrarse a las cosas y teniendo una visión positiva sobre la vida. De ésta manera, se logra claridad, órden y foco en aquellas cosas que son realmente importante, lo que nos permite conseguir nuestros propósitos sin distracciones.
Pero se estarán preguntando ¿qué tiene que ver todo esto con la arquitectura o la decoración? Pues bien, quienes formamos parte de este hermoso rubro estamos encargados de proyectar y crear espacios habitables. Esto quiere decir que, más allá de las hermosas fotografías que podemos observar en las revistas o en la web, los ambientes se deben poder vivir y, por ende, deben ser lo suficientemente acogedores para que el usuario se sienta cómodo y satisfecho (aplica a un hogar o a un local).
Y ahora es donde se unifican las dos ideas que les propuse anteriormente: un estilo simple y vivir el espacio. Aún así, muchos especialistas lo consideran aburrido y sobrio. Pero que no los confundan, el minimalismo no es sinónimo de vacío sino de sencillez. Y aquí les voy a explicar como lograrlo:
1. Lo primero que hay que comprender es que se basa en el lema “Menos es más” (Mies van der Rohe), es decir, apuesta a espacios donde predomina la neutralidad y las líneas rectas, con una decoración simple, equilibrada y de pocos elementos.
2. Los colores básicos serán los matices del negro y el marrón, siendo el blanco un must en su composición, predominando la monocromía. Aún así, a diferencia de lo que muchos creen, esto no significa que no se pueda aplicar color sino que, por lo general, se utiliza uno de impacto que acompaña a la neutralidad del resto.
3. El mobiliario deberá contar con un diseño sencillo de formas geométricas puras, priorizando los muebles anchos y de baja altura.
4. Con respecto a los materiales, se debe hacer uso de aquellos lisos y naturales. Por ejemplo, la madera en los muebles, el aluminio para los detalles y, aunque no es mi favorito, el cristal para dejar pasar la luz. A su vez, se suelen emplear telas neutras y texturas de lino o rústicas que acompañan al mobiliario y causan impacto visual.
5. Por último, y creo más importante, los objetos de decoración deben continuar con la idea de neutralidad y sencillez pero no significa que debamos tener los ambientes vacíos. Este estilo abarca aquel impacto visual que se genera al ingresar a cierto espacio y como se vive, por ende, mientras se respete su equilibrio, no va a importar la cantidad sino la calidad de su composición.

El minimalismo es simple, pero no es fácil de conseguir. Asique te propongo algo para comenzar: deshazte de aquellos objetos innecesarios en tu casa, ordená los espacios, organizá los objetos que afectan la visual y, cuando estés lista/o, componé la decoración.Y, por supuesto, contame como te fue en los comentarios ¡Los leo!
Julieta.



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